Lenguas indígenas de Chihuahua enfrentan riesgo de desaparición; reporta INALI al o’oba en nivel muy alto
Las lenguas indígenas originarias de Chihuahua enfrentan distintos niveles de riesgo para su permanencia, desde una situación que el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) considera no inmediata para el ralámuli, hasta un escenario de “muy alto riesgo” para el o’oba, mientras que el warijó se encuentra en riesgo medio y el ódami requiere acciones constantes de revitalización.
De acuerdo con una respuesta entregada por el INALI a una solicitud de información, con datos del Censo de Población 2020 del INEGI, en Chihuahua están registradas cuatro lenguas indígenas originarias: ralámuli, ódami, guarijío y oichkama no’oka, también identificada como o’oba o pima bajo.
En conjunto, estas cuatro lenguas reúnen 97 mil 139 hablantes en el estado. La población mayoritaria corresponde al ralámuli, con 86 mil 033 hablantes, lengua que además cuenta con cinco variantes lingüísticas reconocidas por el Instituto: ralámuli del oeste, ralámuli del norte, ralámuli de Cumbres, ralámuli del centro y ralámuli del sur.
Le sigue el ódami, también conocido como tepehuano del norte, con 9 mil 655 hablantes, mientras que el warijó o guarijío registra 868 hablantes y el oichkama no’oka, o’oba o pima bajo, 583 hablantes. La información fue proporcionada por la Unidad de Transparencia del INALI en respuesta al folio 340020100002926, fechado el 25 de agosto de 2026.
O’oba, la lengua en mayor riesgo
El caso que genera mayor preocupación para el Instituto es el de la lengua oichkama no’oka, identificada también como o’oba o pima bajo, debido a que el INALI la clasifica en muy alto riesgo de desaparición.
La dependencia señala que se trata de una lengua “moribunda”, debido a que cuenta con menos de mil hablantes activos y existe una escasa transmisión hacia niñas y niños.
Actualmente son 583 personas las que hablan esta lengua en Chihuahua, de acuerdo con los datos utilizados por el INALI. Su variante registrada para el estado es la de Chihuahua. La concentración de sus hablantes se ubica principalmente en los municipios de Temósachic y Madera, según la respuesta oficial.
En una escala distinta se encuentra el warijó-Makurawe, lengua que el Instituto ubica en un riesgo medio de desaparición, debido a que su población hablante se encuentra reducida a pocos municipios.
El warijó cuenta con apenas 868 hablantes y sus comunidades se localizan principalmente en Chínipas y zonas limítrofes con Sonora. Para el ódami, el INALI señala que no existe un riesgo inmediato de desaparición en términos generales, aunque advierte que requiere procesos constantes de revitalización.
La lengua cuenta con 9 mil 655 hablantes y tiene una sola variante lingüística registrada por el Instituto. Sus principales concentraciones en Chihuahua se encuentran en Guadalupe y Calvo y Guachochi.
En el caso del ralámuli, la situación es distinta debido a su amplia población hablante. El Instituto señala que presenta un riesgo no inmediato para la mayoría de sus variantes, aunque existe una excepción: la variante ralámuli de Cumbres, clasificada en riesgo mediano.
Guachochi concentra buena parte de la población hablante
La distribución territorial de las lenguas indígenas también está fuertemente vinculada con la Sierra Tarahumara. En el caso del ralámuli, los principales municipios donde se concentra la población hablante son Guachochi, Guadalupe y Calvo, Urique, Balleza y Bocoyna.
Para el ódami, los municipios con mayor presencia son Guadalupe y Calvo y Guachochi. El warijó-Makurawe se concentra en Chínipas y zonas limítrofes con Sonora, mientras que la población o’oba se concentra en Temósachic y Madera.
El warijó-Makurawe se concentra en Chínipas y zonas limítrofes con Sonora, mientras que la población o’oba se concentra en Temósachic y Madera.
La distribución territorial representa además uno de los problemas que el propio INALI identifica para la preservación de las lenguas, debido a las dificultades de acceso a las comunidades de la Sierra Tarahumara y a los procesos de migración hacia las zonas urbanas.
El Instituto reconoce que esta dispersión territorial, combinada con condiciones de vulnerabilidad social, puede debilitar el tejido comunitario y dificultar la transmisión de las lenguas entre generaciones.
No existe un diagnóstico actualizado
Uno de los datos más relevantes de la respuesta oficial es que actualmente no existe un diagnóstico actualizado sobre el estado de conservación de las lenguas indígenas en Chihuahua.
Ante la solicitud de información sobre la existencia de un estudio que permitiera conocer la situación actual de las lenguas, el INALI respondió que, a la fecha de la solicitud, no cuenta con un diagnóstico actualizado sobre su conservación en el estado.
El Instituto informó que actualmente trabaja en la elaboración de la norma de escritura de la lengua ralámuli. Esto ocurre mientras la propia institución reconoce que las cuatro lenguas originarias de Chihuahua enfrentan diferentes grados de amenaza y que una de ellas, el o’oba, se encuentra ya en un nivel considerado muy alto.
Falta transmisión entre generaciones
Entre los principales factores que amenazan la permanencia de las lenguas indígenas, el INALI identifica la reducción de la transmisión de las lenguas maternas dentro de las familias.
La institución señala que las presiones socioculturales, la migración y la influencia del español están afectando la transmisión intergeneracional, es decir, el proceso mediante el cual niñas y niños aprenden la lengua de sus padres, abuelos y comunidades.
A esto se suma la necesidad de incrementar el uso y reconocimiento de las lenguas originarias en espacios administrativos, de salud, judiciales y en medios comunitarios.
El Instituto también reconoce un déficit de materiales pedagógicos y docentes bilingües, así como la falta de materiales didácticos adaptados a las distintas variantes lingüísticas y de formación especializada continua para maestros que trabajan en las zonas indígenas.
La situación se vuelve más compleja por la dispersión de las comunidades indígenas en la Sierra Tarahumara y por la migración de habitantes hacia zonas urbanas.Más de 500 mil pesos para profesionalizar intérpretes
Como parte de las acciones recientes, el INALI reportó una inversión de 507 mil 341.70 pesos para un curso de profesionalización y certificación de intérpretes de lenguas indígenas para la atención en los servicios públicos.
El curso se desarrolló entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, dentro del marco del Plan de Justicia de la Sierra Tarahumara. El objetivo fue fortalecer las competencias técnicas, comunicativas y éticas de intérpretes para que pudieran desempeñarse en contextos de servicios públicos, incluidos los ámbitos administrativo, médico, jurídico y territorial.
Como resultado, fueron formados, acreditados y certificados 24 intérpretes de las lenguas ralámuli del centro, ralámuli del norte, rarómari del oeste y ódami. El INALI indicó que, entre 2023 y lo que va de 2026, también ha impulsado procesos de evaluación y certificación de personas hablantes de lenguas indígenas nacionales en Chihuahua, con la finalidad de reconocer sus competencias bilingües y de interpretación, ampliar su participación en servicios públicos y favorecer el ejercicio de los derechos lingüísticos.
En coordinación con el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chihuahua (TSJECH) y el Programa Interinstitucional de Atención al Indígena (PIAI), se realizaron evaluaciones dirigidas a 40 personas hablantes de ralámuli del centro, ralámuli del norte, rarómari del oeste y ódami.
Además, se encontraban en proceso de emisión 24 acreditaciones, correspondientes a 18 mujeres y seis hombres que participaron en el curso de profesionalización y certificación.
Capacitaron también al Poder Judicial
El trabajo de profesionalización no se limitó a las personas intérpretes. El INALI informó que el Centro de Evaluación del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chihuahua estuvo acreditado por el Instituto entre el 26 de noviembre de 2019 y el 26 de noviembre de 2024 para planear y operar procesos de evaluación con fines de certificación dentro del Sistema Nacional de Competencias.
Como parte de esta colaboración, entre el 23 y el 27 de octubre de 2023, el INALI capacitó en la ciudad de Chihuahua a cuatro integrantes del personal operativo del Centro para fortalecer sus capacidades en la organización y operación de estos procesos.
La importancia de contar con intérpretes especializados se relaciona directamente con el acceso de las comunidades indígenas a servicios públicos, particularmente en áreas como justicia, salud, educación y trámites gubernamentales.
Buscan llevar las lenguas a los servicios públicos
El INALI informó que sus acciones para promover el uso del ralámuli, ódami, warijó-Makurawe y oichkama no’oka incluyen la planificación lingüística comunitaria, la creación de Consejos de Desarrollo Lingüístico Comunitario, la elaboración y difusión de normas de escritura y alfabetos oficiales, así como diagnósticos sociolingüísticos continuos.
También se desarrollan procesos de formación, profesionalización, evaluación y certificación de personas intérpretes y traductoras. La intención es que las instituciones públicas puedan contar con personal capacitado para ofrecer servicios de interpretación y que las personas indígenas puedan comunicarse y ejercer sus derechos en su lengua materna.
En materia de justicia, el Instituto señala que brinda asesoría y acompañamiento a instituciones de procuración y administración de justicia para fortalecer la disponibilidad de intérpretes y permitir que las personas indígenas puedan comprender y participar en los procedimientos que les afectan.
También mantiene acciones de vinculación con autoridades federales, estatales y municipales, instituciones educativas, organizaciones y comunidades para identificar necesidades lingüísticas y ampliar la cobertura de atención.


