Habitantes de El Oro se ven obligados a pagar por agua cara ante crisis hídrica que permanece
Locales

Habitantes de El Oro se ven obligados a pagar por agua cara ante crisis hídrica que permanece

Jul 13, 2026

La crisis del agua ya pegó en el bolsillo de las familias de San Francisco del Oro donde tienen que pagar hasta 300 pesos cada dos días para que pipas particulares les suministren del vital líquido y puedan cubrir necesidades como bañarse. A tres meses de que se agravara el desabasto, la presión social obligó al municipio a rentar un par de pipas para atender la emergencia y a la JMAS rehabilitar dos pozos con la intención de que este mes se regularice el servicio.

A principios del 2026, habitantes del municipio expresaron a través de las redes sociales su inconformidad ante la llegada tardía a sus domicilios lo que los atrasaba para hacer las labores del hogar como lavar la ropa, los trastes y hasta para la higiene personal, debido a la intensidad de los reportes, la Junta Municipal de Agua y Saneamiento emprendió labores para verificar el funcionamiento de las bombas, los pozos y la capacidad del cárcamo general en donde se detectó una baja considerable en su contenido.

A principios del 2026, habitantes del municipio expresaron a través de las redes sociales su inconformidad ante la llegada tardía a sus domicilios lo que los atrasaba para hacer las labores del hogar como lavar la ropa, los trastes y hasta para la higiene personal, debido a la intensidad de los reportes, la Junta Municipal de Agua y Saneamiento emprendió labores para verificar el funcionamiento de las bombas, los pozos y la capacidad del cárcamo general en donde se detectó una baja considerable en su contenido.

Sin embargo, hay quienes encontraron en la crisis, una oportunidad de negocio y consiste en suministrar de agua a los domicilios con pipas que son llenadas en Parral o en localidades aledañas y llevadas hasta El Oro para ofrecerlas hasta en un 200% más costosa y que, aunque son una respuesta directa para las familias, generan una repercusión en el bolsillo de las mismas quienes deben redestinar el recurso para lo fundamental.

El inicio de la crisis

principios de año las familias de El Oro comenzaron a percatarse de la falta de agua que a diferencia de otros años, era marcada por la prolongación del tandeo pues pasaron de un día sí y uno no, a tres no y uno sí, lo que les afectó en el suministro del vital líquido para sus actividades diarias como lavar la ropa, los trastes, el hogar y hasta el aseo personal. Las críticas e inconformidades fueron externadas de forma masiva a través de un grupo de Facebook en donde sus integrantes hicieron publicaciones relacionadas con la escasez del líquido y su molestia ante la falta de pipas.

La situación obligó a la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) a cargo de Lizbeth Acosta a revisar cada conducto y los niveles en los pozos disponibles lo que dejó al descubierto dos puntos: el primero, fue el hallazgo de varias tomas clandestinas que succionaban miles de litros por segundo y los redirigían a zonas industriales pues uno de ellos estaba conectado a un presón, por lo que toda la red hidráulica fue clausurada para determinar al responsable del hurto. El segundo punto fue descubrir que los pozos estaban por debajo de los niveles seguros por lo que las bombas no trabajaban o bien, lo hacían con riesgo, lo que generó que después de haber clausurado las tomas ilegales, las bombas dejaran de funcionar.

La directiva informó que la bomba fue trasladada hasta Cuauhtémoc para su reparación lo que detuvo el suministro de agua a las familias auríferas, pero tras su revisión, se comprobó que estaba en buen estado por lo que fue reintegrada a su función pues lo que estaba mal no era el equipo, sino los niveles bajos que tenían los pozos. Por lo que, de este modo, la crisis por la falta de agua agravó en San Francisco del Oro debido a que los domicilios contaban con el recurso de tres a cuatro días y que, aunque el organismo puso a disposición las pipas, estas no eran suficientes a la demanda. Los efectos de la problemática alcanzaron niveles críticos no solo en la ciudadanía, sino también en los ingresos de la JMAS lo que puso en riesgo su funcionamiento total.