De vender quesos con su abuela italiana a referente mundial en Inteligencia Artificial
Locales

De vender quesos con su abuela italiana a referente mundial en Inteligencia Artificial

May 11, 2026

El investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), Carlos Alberto Ochoa Ortiz-Zezzatti, recientemente recibió el nombramiento como integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) Nivel 3, una de las máximas distinciones académicas en México, tras una trayectoria de más de dos décadas dedicadas a la inteligencia artificial, la minería de datos y la formación de nuevos científicos.

Detrás del reconocimiento hay una historia marcada por raíces italianas y vascas, carencias económicas, migración académica y una profunda pasión por el conocimiento.

Nacido en Cuernavaca, Morelos, el doctor Ochoa Ortiz-Zezzatti recuerda que gran parte de su infancia transcurrió junto a su abuela materna, Girolama Zezzatti Taglearducci, inmigrante italiana proveniente de Perugia, quien llegó a México siendo apenas una adolescente.

“Ella vendía quesos para que pudiéramos comer. Yo le ayudaba porque le entendía más. Ella todavía hablaba dialectos italianos y yo le tenía que traducir al español”, recordó.

También por línea paterna heredó una fuerte identidad cultural vasca. Explicó que el apellido Ochoa proviene del euskera y significa “lobo”, mientras que algunos de sus ancestros fueron reconocidos recientemente por instituciones europeas interesadas en localizar descendientes de comunidades vascas en América Latina.

Desde niño quedó impactado por las películas de ciencia ficción y las primeras representaciones de computadoras inteligentes.

“Yo veía en la televisión que una máquina que analizaba algo y decía cuánta azúcar tenía un alimento sin tocarlo. Yo decía: no sé cómo se llama eso, pero quiero aprenderlo”, relató.

Años después descubriría que aquella fascinación tenía nombre: inteligencia artificial. Sin embargo, estudiar computación a finales de los años 80 no era una apuesta segura. Mientras muchos optaban por carreras tradicionales, él decidió seguir su intuición.

El momento decisivo llegó en 1993, cuando cursaba la materia Introducción a la Inteligencia Artificial. Un maestro llevó únicamente una hoja con manchas de aceite y pidió a los estudiantes determinar de qué automóvil provenían: “Ahí entendí que quería dedicar mi vida a eso. Era como adivinar cosas, como predecir el futuro”, dijo.

Incluso recordó que su propia abuela Girolama, una mujer de profundas raíces religiosas, llegó a pensar que realizaba “brujería” por su obsesión con los patrones y probabilidades.

Ochoa Ortiz-Zezzatti estudió Ingeniería en Computación en la Universidad Autónoma de Morelos y posteriormente realizó una maestría en Inteligencia Artificial en la UNAM, donde desarrolló modelos predictivos relacionados con la escasez de agua en Morelos.

Más adelante cursó un doctorado en Tecnología Avanzada en el Instituto Politécnico Nacional, enfocado en sistemas expertos para energía eléctrica y minería de datos, mucho antes de que estos conceptos se popularizaran globalmente.

Su carrera lo llevó después a Brasil, donde realizó un posdoctorado en la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp) en Sao Paulo, colaborando incluso con sistemas de análisis conductual para cuerpos policiacos.

Regresó a México a realizar su segundo postdoctorado en el Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (CIATEC) en León, Guanajuato, en aplicaciones de ciencia de datos y finalmente llegó en 2008 a Ciudad Juárez como profesor investigador de la UACJ.

“Llegué con mi vida resumida en una maleta de 20 kilos”, recordó. Actualmente, el doctor Zezzatti, como es conocido por gran parte de la comunidad académica, pertenece al Departamento de Ingeniería Industrial y Manufactura del Instituto de Ingeniería y Tecnología de la UACJ.

Cabe mencionar que durante su año sabático, el doctor Ochoa estuvo en la Universidad Anáhuac, en la Ciudad de México. Resultado de esta estadía, publicó su libro Desarrollo de un nuevo índice de medición para la Calidad de Vida en una Smart City.

Más de 140 países y 11 idiomas

El científico aseguró haber visitado alrededor de 140 países gracias a congresos y colaboraciones internacionales relacionadas con inteligencia artificial.

Además, domina 11 idiomas y considera que el aprendizaje lingüístico es fundamental para comprender otras culturas y generar conexiones humanas más profundas“Queremos vivir en un mundo globalizado, pero no queremos insertarnos realmente en él”, expresó.

Cada semana, explicó, coloca frases en distintos idiomas en los pizarrones de sus clases para motivar a sus alumnos a acercarse a otras culturas.

El salto al SNII Nivel 3

El académico explicó que obtuvo primero la categoría de candidato del Sistema Nacional de Investigadores en 2006. Posteriormente ascendió a Nivel 1 en 2009 y permaneció nueve años en Nivel 2 antes de recibir finalmente el Nivel 3.

“Me tardé 20 años en llegar al Nivel 3 y, aun así, dentro del sistema eso se considera rápido”, comentó.

Entre los factores que impulsaron su ascenso destacó la formación de nuevos investigadores: ha dirigido alrededor de 100 tesis doctorales, más de 100 de maestría y cerca de 90 proyectos de ingeniería.

También resaltó que consideraron el impacto internacional de sus investigaciones y colaboraciones académicas en Asia, Europa y América Latina.

Aunque es uno de los especialistas mexicanos más reconocidos en inteligencia artificial, Ochoa Ortiz-Zezzatti insistió en que la tecnología no debe sustituir la esencia humana.

Aseguró que la IA debe servir para democratizar el conocimiento y permitir que jóvenes de cualquier contexto social tengan acceso a información y culturas antes reservadas para élites económicas.

“La inteligencia artificial debe ayudar a que cualquier niño, sin importar de dónde venga, que pueda conocer el mundo”, afirmó.

Sin embargo, advirtió también sobre los riesgos de depender totalmente de la tecnología y perder creatividad, contacto humano y sostenibilidad.

“La IA puede decirte qué color usar o qué decisión tomar, pero no puede reemplazar las imperfecciones humanas que hacen únicas las cosas”, expresó mientras mostraba mosaicos artesanales elaborados con técnicas venecianas.

“La IA ha manejado un modelo que le llama 6 grados de separación. Alguien puede decir, no conozco a nadie en Italia o Morelos, pero me conoce a mí y entonces (se concreta) el matching de los 6 grados de separación que es: el 98 por ciento de toda la población humana está a 6 personas de todo el mundo.

“Cada vez es más fuerte, las tendencias de cosas se parecen más y cada vez que creemos que nos hemos alejado unos de otros, es cuando más la IA nos está haciendo que pensemos igual ciertas cosas”.

Así concluyó el doctor Ochoa, quien, sin restar valor a su reconocimiento, al final de la entrevista pensó inevitablemente en su abuela Girolama, la mujer extraordinaria que marcó su infancia y su vida, y que partió de este mundo a los 101 años de edad. “Si yo pudiera regresar a mi abuelita, sería lo más importante”.