Guadalupe y Calvo bajo asedio: en cinco días se registraron 10 asesinatos, ataques con drones y viviendas incendiadas
Como parte de los operativos desplegados por el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, las autoridades aseguraron un presunto búnker utilizado por integrantes de la delincuencia organizada, una pista clandestina de aterrizaje presuntamente empleada para actividades ilícitas, así como 18 kilogramos de semilla de amapola, lo que evidencia la capacidad logística y de operación de los grupos criminales que mantienen presencia en la zona.
Una región marcada por el desplazamiento forzado
La Sierra de Guadalupe y Calvo arrastra desde hace al menos cinco años un historial de violencia que ha provocado el desplazamiento forzado de decenas de familias. La disputa permanente entre organizaciones criminales ha obligado a habitantes de diversas comunidades a abandonar sus viviendas para proteger su integridad.
Entre las localidades donde se han documentado episodios de desplazamiento destacan Atascaderos, Cinco Llagas, El Ocote, El Manzano, Coloradas de la Virgen y la región de San Fernando, sitios donde las amenazas, enfrentamientos armados y la presencia constante de grupos delictivos han generado una crisis humanitaria que persiste hasta la fecha.
La serie de hechos comenzó el 20 de julio, cuando fueron localizados sin vida dos hombres en la comunidad de El Ocote. Ambos presentaban huellas de violencia, estaban atados de pies y manos y tenían los ojos vendados.
Posteriormente se confirmó que las víctimas eran Miguel Valenzuela, de 46 años de edad, y su padre Ángel Valenzuela, de aproximadamente 67 años.
Ese mismo día, horas más tarde, autoridades localizaron cuatro hombres asesinados en la comunidad de Ojo Frío, quienes presentaban impactos de arma de fuego.
Durante el procesamiento de la escena, peritos de la Fiscalía aseguraron 390 casquillos percutidos, de los cuales 297 eran calibre 7.62×39 milímetros, 82 calibre .223 y 11 calibre .50, evidencia que fue incorporada a la carpeta de investigación.
De las cuatro víctimas, dos fueron identificadas como José Adolfo Romero, de 23 años de edad, y Yair Adán Martínez, de 21 años; mientras que las otras dos permanecen sin identificar oficialmente.
El 22 de julio, autoridades recibieron el reporte del robo de un camión de Diconsa que transportaba productos destinados a comunidades de la Sierra.
Horas después, durante recorridos de vigilancia realizados por integrantes de la Base de Operaciones Interinstitucionales (BOI), el vehículo fue localizado abandonado a un costado del arco de bienvenida de Guadalupe y Calvo, en el acceso a la cabecera municipal.
En un periodo de cinco días, el municipio de Guadalupe y Calvo ha sido escenario de una nueva escalada de violencia derivada de la confrontación entre dos grupos de la delincuencia organizada que mantienen una disputa por el control de la región serrana.
Los enfrentamientos y ataques registrados entre el 20 y el 24 de julio han dejado un saldo preliminar de al menos 10 personas asesinadas, tres viviendas incendiadas, además de ataques con explosivos, el aseguramiento de un presunto centro de operaciones criminales y el reforzamiento de la presencia de fuerzas federales.
La ola de violencia mantiene en alerta a las comunidades serranas, donde los habitantes enfrentan un clima de incertidumbre y temor ante la continuidad de los enfrentamientos armados.
Durante el procesamiento de la escena, peritos de la Fiscalía aseguraron 390 casquillos percutidos, de los cuales 297 eran calibre 7.62×39 milímetros, 82 calibre .223 y 11 calibre .50, evidencia que fue incorporada a la carpeta de investigación.
De las cuatro víctimas, dos fueron identificadas como José Adolfo Romero, de 23 años de edad, y Yair Adán Martínez, de 21 años; mientras que las otras dos permanecen sin identificar oficialmente.
El 22 de julio, autoridades recibieron el reporte del robo de un camión de Diconsa que transportaba productos destinados a comunidades de la Sierra.
Horas después, durante recorridos de vigilancia realizados por integrantes de la Base de Operaciones Interinstitucionales (BOI), el vehículo fue localizado abandonado a un costado del arco de bienvenida de Guadalupe y Calvo, en el acceso a la cabecera municipal.
En el interior de la unidad fueron encontrados tres cuerpos sin vida, por lo que la zona fue asegurada para el inicio de las investigaciones correspondientes.
Ese mismo día, durante la tarde, un reporte por detonaciones de arma de fuego movilizó a corporaciones de seguridad hacia la comunidad de Llano Blanco, donde fue localizado otro hombre asesinado, de entre 30 y 35 años de edad, cuya identidad no había sido establecida de manera oficial.
Ataque con explosivos lanzados desde drones
La violencia continuó el 23 de julio, cuando elementos del Ejército Mexicano fueron atacados mediante explosivos lanzados desde drones mientras realizaban labores de patrullaje en la comunidad de El Ocote.
Aunque el ataque no dejó militares lesionados ni fallecidos, el hecho confirmó el uso de nuevas tácticas por parte de los grupos criminales que operan en la Sierra, motivo por el cual las fuerzas federales reforzaron los operativos terrestres y aéreos en la zona.
Como respuesta a la escalada de violencia, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, Guardia Nacional y corporaciones estatales mantienen desplegados operativos en distintos puntos de Guadalupe y Calvo con el objetivo de contener la confrontación entre los grupos delictivos.
Durante estos recorridos fueron asegurados un presunto búnker, una pista clandestina de aterrizaje y 18 kilogramos de semilla de amapola, indicios que serán integrados a las investigaciones federales.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre personas detenidas relacionadas con estos hechos; sin embargo, los operativos continúan en la región serrana, considerada una de las zonas con mayor presencia de grupos de la delincuencia organizada en el estado de Chihuahua.


