No se desbordó el Río Bravo, alcantarilla inundó la Juan Pablo II
La inundación registrada sobre la vialidad Juan Pablo II, a la altura de la Plaza de la Mexicanidad y la zona de la X, no fue provocada por un desbordamiento del Río Bravo, sino por una estructura de drenaje a la que le fue robada una tapa, lo que permitió que el agua del cauce ingresara hacia la avenida durante la reciente creciente.
Así lo aclaró José de Jesús Luévano, jefe de la oficina de la Sección Mexicana de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), quien explicó que el río tuvo capacidad suficiente para conducir los 185 metros cúbicos de agua por segundo que alcanzó durante la madrugada del viernes, sin que se registrara un desbordamiento en ese sector.
El funcionario detalló que la estructura afectada forma parte de un sistema de drenaje diseñado para permitir que los escurrimientos pluviales de la ciudad sean descargados hacia el Río Bravo, pero que también cuenta con mecanismos para impedir que el agua regrese hacia las vialidades cuando aumenta el nivel del cauce.
Sin embargo, explicó que una de estas estructuras perdió su tapa debido a un robo, lo que permitió que el agua circulara en sentido contrario y encontrara una salida hacia la vialidad Juan Pablo II, ocasionando la inundación que se observó en las inmediaciones de la Plaza de la Mexicanidad.
“No se desbordó, el río tenía perfecta capacidad para llevar el agua”, puntualizó Luévano. Señaló que el problema comenzó a disminuir conforme descendió el nivel del río, aunque la alcantarilla afectada deberá ser atendida para evitar que una situación similar vuelva a presentarse durante futuras crecientes.
El representante de la CILA explicó que el caudal máximo registrado durante las lluvias fue de 185 metros cúbicos por segundo, equivalente al 52.9 por ciento de la capacidad de conducción de referencia del tramo revestido y rectificado del Río Bravo, estimada en 350 metros cúbicos por segundo.
Por ello, insistió en que la acumulación de agua sobre la vialidad no obedeció a que el río hubiera superado su capacidad, sino a la falla en una estructura que debía impedir el retorno del agua hacia la zona urbana.
No obstante, reconoció que sí se presentó un ligero desbordamiento en las inmediaciones de la presa internacional, donde se realizan las entregas de agua a la Acequia Madre, situación que fue controlada mediante la construcción de un bordo provisional.
Luévano precisó que la capacidad de 350 metros cúbicos por segundo corresponde al tramo que inicia donde comienza el revestimiento de concreto y continúa hacia el cauce rectificado que se extiende por el Valle de Juárez.
En contraste, el sector comprendido entre la Casa de Adobe y las inmediaciones del puente internacional Paso del Norte cuenta con bordos provisionales y un cauce de tierra, por lo que presenta condiciones hidráulicas y capacidades distintas.
Deja creciente socavaciones en bordos de protección
Aunque el Río Bravo logró conducir la creciente sin desbordamientos generalizados, la fuerza de la corriente dejó socavaciones, erosiones y daños en distintos puntos de los bordos de protección, por lo que será necesario realizar trabajos de reparación y reforzamiento.
Luévano informó que personal de la CILA, especialistas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Protección Civil, Bomberos, la Junta Municipal de Agua y Saneamiento y autoridades estatales realizaron un recorrido de inspección desde la Casa de Adobe hasta el Valle de Juárez para evaluar las condiciones del cauce.
Durante la revisión identificaron sectores donde la fuerza del agua removió material de los bordos, provocando socavaciones que podrían comprometer su resistencia ante futuras crecientes.
Entre los puntos que requieren atención se encuentran las erosiones detectadas frente a la zona de la Sara Lugo, particularmente a la altura del sitio conocido como El Cerecito, además de la estructura de drenaje ubicada en las inmediaciones de la Plaza de la Mexicanidad.
El funcionario explicó que las socavaciones representan un riesgo porque debilitan progresivamente los bordos, aun cuando no necesariamente provoquen una ruptura inmediata. Por ello, será necesario reponer material granular, recubrir las áreas afectadas y compactarlas para recuperar la resistencia de las estructuras de protección.
También se contemplan trabajos de reforzamiento en sectores donde no existen socavaciones visibles, pero sí condiciones de debilitamiento que podrían agravarse con nuevos incrementos del caudal.
Indicó que la Conagua normalmente proporciona los recursos y ejecuta las obras correspondientes en territorio mexicano, mientras que la CILA coordina las acciones necesarias, incluyendo aquellas que deberán desarrollarse del lado estadounidense.
Agregó que otra de las tareas pendientes consiste en retirar los sedimentos acumulados en el fondo del río, debido a que reducen su capacidad de conducción y pueden dificultar el paso del agua durante las crecientes.

