Catorce años después, una nueva desaparición vuelve a abrir la herida de Norma
La desaparición de un ser querido deja una ausencia difícil de explicar. Para Norma Laguna Cabral, esa herida comenzó el 23 de febrero de 2010, cuando su hija, Idaly Cuache Laguna, desapareció. Desde entonces, los años han pasado sin que la familia tenga respuestas claras sobre su paradero.
Durante 14 años, Norma ha vivido con la incertidumbre de no saber dónde está su hija, cómo se encuentra o qué ocurrió con ella. La espera, lejos de desaparecer con el tiempo, se convirtió en una parte permanente de su vida y en una búsqueda que no ha abandonado.
En 2024, el dolor volvió a tocar a su puerta. El 11 de junio de ese año desapareció su nieto, Edgar Ruiz, quien fue visto por última vez en un parque ubicado en la avenida 16 de septiembre, en la zona de unas canchas. Desde ese momento, Norma volvió a enfrentarse a preguntas que ya conocía demasiado bien y a una nueva búsqueda dentro de su propia familia.
“Pues es muy doloroso volver otra vez a sentir lo mismo, esa incertidumbre, esa inquietud de saber dónde está, cómo está, qué está pasando”, expresó Norma al hablar de lo que significa enfrentar nuevamente una desaparición.
La búsqueda de Edgar se sumó así a la que la familia mantiene por Idaly. Para Norma, no se trata únicamente de dos expedientes o de dos nombres que aparecen en una ficha de búsqueda, sino de dos personas cuya ausencia ha transformado la vida de quienes los esperan.
La mujer también ha llamado la atención sobre la desaparición de hombres, un fenómeno que, considera, en ocasiones no recibe la misma atención pública que los casos de mujeres desaparecidas. Desde su experiencia, ha observado que son muchas las familias que enfrentan la misma angustia y que continúan esperando noticias. “Es una vida, es un hijo que una madre lo está esperando, es un nieto que la abuela está esperando otra vez saber dónde está, qué pasó con él”.
Esa preocupación también la llevó a acompañar a otras familias. Norma relató que desde hace aproximadamente cinco años participa y brinda apoyo a madres que buscan a hombres desaparecidos, particularmente a través de Paso del Norte, donde se han sumado esfuerzos para visibilizar estos casos y respaldar a quienes atraviesan una situación similar.
En medio de la búsqueda, las familias también enfrentan otro dolor: los comentarios de personas que, desde las redes sociales, juzgan o cuestionan a quienes atraviesan una desaparición. Para Norma, esas opiniones suelen ignorar que ninguna familia está completamente a salvo de vivir una experiencia semejante.
“Que no juzguen, que no critiquen, que mejor apoyen; publicando las pesquisas, cuando hagamos marchas, que no critiquen, que apoyen mejor que se unan a nosotros”.
A pesar de los años, Norma continúa esperando. Busca a su hija y a su nieto con la misma necesidad de obtener respuestas y con la esperanza de que ambos puedan ser localizados con vida. Mientras las investigaciones y las acciones de búsqueda continúan, ella mantiene presente sus nombres y se niega a dejar que la incertidumbre borre el lugar que ocupan en su familia.

