Alerta DIF sobre conductas normalizadas que pueden constituir abuso sexual infantil
Conductas que muchas familias consideran normales pueden convertirse en formas de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes, advirtió Perla Villagrana, especialista del área de Fortalecimiento Familiar del DIF Estatal.
La especialista explicó que el abuso sexual no siempre implica contacto físico, ya que también existen agresiones sin contacto que suelen pasar desapercibidas. Entre ellas mencionó la exposición de menores a material pornográfico, así como permitir que escuchen conversaciones con contenido sexual explícito o consuman música y contenidos digitales inadecuados para su edad.
Señaló que, en muchos casos, los propios adultos desconocen que estas acciones representan una forma de violencia, ya que los menores permanecen presentes durante conversaciones íntimas o tienen acceso sin supervisión a dispositivos electrónicos donde pueden encontrar contenido sexual.
En cuanto al abuso con contacto, indicó que cualquier tocamiento de carácter sexual constituye una agresión. Sin embargo, explicó que uno de los mayores desafíos es que las niñas y los niños no siempre identifican estas conductas como algo incorrecto, especialmente cuando ocurren dentro del hogar o son cometidas por personas cercanas en quienes confían.
Villagrana destacó que precisamente por esa razón el DIF Estatal desarrolla el programa de Prevención del Abuso Sexual Infantil, mediante el cual se enseña a los menores herramientas sencillas para reconocer situaciones de riesgo y proteger su integridad.
Entre las principales recomendaciones que reciben durante las capacitaciones se encuentra aprender a nombrar correctamente las partes del cuerpo, comprender que tienen derecho a la privacidad y que nadie debe tocar su cuerpo sin su consentimiento. Además, se les explica la diferencia entre una sorpresa y un secreto, enfatizando que los secretos relacionados con su cuerpo nunca deben guardarse.
Otra de las enseñanzas consiste en aprender a decir “no” ante cualquier situación que les provoque miedo, incomodidad o confusión, así como identificar a un adulto de confianza, ya sea su madre, padre, tutor o responsable, con quien puedan hablar de inmediato si algo les preocupa.
La especialista reiteró que la prevención comienza en casa y que mantener una comunicación abierta con las niñas, niños y adolescentes es fundamental para evitar que normalicen conductas que vulneren su integridad, además de permitir detectar oportunamente cualquier situación que ponga en riesgo su bienestar.


