Patricio Martínez advierte sobre riesgo para México si ligan Tratado de Aguas al T-MEC
El exgobernador del estado, Patricio Martínez García, advirtió sobre las graves implicaciones que traería consigo, el hecho de que México pudiera ceder ante la solicitud de algunos agricultores estadounidenses para modificar el Tratado del Agua de 1944 condicionándolo ante el T-MEC.
Lo anterior, luego de que un grupo de agricultores texanos pidió a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sumar el Tratado de Aguas de 1944 al T-MEC, argumentando que México ha incumplido en la entrega del agua para el riego de los ranchos ubicados en los márgenes del río Bravo y del río Colorado.
En este sentido, el exmandatario calificó como preocupante que se quiera usar un tratado que delimita ambos países, para condicionar otro tratado que es de voluntades para facilitar el comercio entre tres naciones, México, Estados Unidos y Canadá.
“Existen varios aspectos que son definitorios que van a impactar a todo México en un futuro, me refiero a la renegociación del Tratado de Comercio y al pronunciamiento de los agricultores del Valle de Texas que están pidiendo al presidente Trump que se incorpore un tratado al otro, lo que es totalmente inaceptable”, subrayó.
Advirtió que en caso de aceptarse dichas condiciones, se estarían estableciendo a México y en este caso a Chihuahua, obligaciones de pago de agua, lo cual actualmente no existe y dichos conceptos no se incluyen en el Tratado de 1944, a pesar de que algunas personas hayan manipulado con dolo el concepto de reconocimiento, cambiándolo por el concepto de pago, lo cual es incorrecto.
Recalcó que el Tratado de Aguas entre México y Estados Unidos, no es un acuerdo de voluntades, sino que se trata de la delimitación que los dos países hacen de su frontera, por lo que hacer una modificación al tratado, sería un retroceso al siglo XIX cuando el ejército estadounidense invade México y llevan su bandera a ser izada en el Palacio Nacional, derivando así en la entrega de territorio mexicano a ese país.
“Entonces se firmó un tratado de límites, paz y amistad, lo cual delimitó las fronteras y se ratificó en 1848, fijándose así la nueva frontera en el río Bravo; se acordó que la frontera se establecía a la mitad del cauce de estos ríos, con esto México paga la cuota que exigió el ejército vencedor, por lo que modificar el Tratado de Aguas sería regresar a esa época, fijar la obligación de pagar agua a Estados Unidos que se hayan tenido que mover un solo soldado y disparar un solo tiro, volviendo a vencer a México en aquella guerra, pero actualmente”, dijo.
Martínez García detalló que el tratado se creó luego de que se realizaran estudios técnicos, trabajo de ingeniería, aproximaciones de captación de agua y demás condiciones técnicas que permitieran que el aprovechamiento del agua que corre por el caudal del río Bravo, sea 50 por ciento para México y 50 por ciento para Estados Unidos.
Explicó que una de las cartas en donde los agricultores texanos piden al presidente Donald Trump condicionar el T-MEC a la modificación del Tratado de 1944, fue enviada por el señor Colton Neuhaus, director de la empresa Casa Nueva Farms ubicada en Mercedes, Texas.
En el documento el productor estadounidense asegura que “la avaricia de México ha puesto en riesgo la agricultura de Texas”.
Ante esto, Patricio Martínez adelantó que en los próximos días estará enviando una carta al señor Colton, así como a la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Economía encargada de regular el comercio en este país, para aclarar lo antes mencionado y advertir sobre los riesgos y las implicaciones de ceder ante dicha petición.
El exmandatario comenta que en el escrito que hará llegar al productor texano, le hace referencia su propio dicho de que su familia comenzó en la agricultura con 8 hectáreas y actualmente cuenta con 5 mil 260 hectáreas, cuestionando cómo es que pudo crecer tanto si no hubiera tenido agua para regar esas tierras.
Reiteró que el Tratado de 1944 se creó para repartir el agua equitativamente entre los dos países dueños del cauce del río Bravo, es decir, el agua que corre por su cauce y sólo esa.
“Al firmar el tratado, los estudios hidrométricos de la época hicieron un presupuesto anual estimado en 432 millones de metros cúbicos que procedentes de ríos mexicanos daban el empate a partes iguales del agua del cauce, por lo que México reconoce que esa agua, al llegar al cauce del río, se contabiliza en las presas internacionales como agua para uso de Estados Unidos”, expuso.
Por su parte, Estados Unidos reconoce que dos tercios del agua de esos ríos que llegue al Bravo, se registrara en las presas como agua almacenada propiedad de México, por lo que si a Texas le faltan 1mil 200 millones de metros cúbicos de agua de este quinquenio, entonces a México le estaría faltando 2 mil 400 millones de metros cúbicos, y todo esto obedece simplemente a que no ha llovido lo que se calculó en el tratado de aquel entonces.
Hizo énfasis en que México no está obligado a entregar agua, sólo a reconocer que un tercio del agua de seis ríos mexicanos que llegue al Bravo, se contabiliza para Estados Unidos, pues es la forma de repartir el agua a partes iguales.
Por lo anterior, pidió al gobierno federal no permitir por ningún motivo que se condicione un tratado comercial mediante la modificación de un tratado de límites, destacando que se trata de un tema de soberanía y de algo que no tendría ningún tipo de fundamento por parte del vecino país.


