Pancho Villa y su gusto por las malteadas de fresa: la anécdota que desafía al mito
Lejos de gustarle las bebidas alcohólicas, Pancho Villasolía disfrutar de las malteadas de fresas según versiones que sostienen el historiador Roberto Baca y personal del Archivo Histórico de Parral. Una anécdota que se ha popularizado en los últimos años como parte del revisionismo histórico del personaje, de quien se sabe que además de ser abstemio, pasaba por las armas a todo aquel de su tropa que era sorprendido en estado de ebriedad.
Una historia repetida, pero difícil de comprobar
Para Roberto Baca, uno de los principales retos al abordar este tema radica precisamente en la escasez de documentos directos que permitan afirmar con absoluta certeza que Villa nunca consumió alcohol. “Sí, es lo que se ha dicho mucho; no está muy documentado. Es algo difícil de documentar”, explicó. Señaló que existen relatos recurrentes según los cuales, cuando Villa coincidió con Emiliano Zapata en Xochimilco, habría rechazado una bebida alcohólica que le ofrecieron. Sin embargo, reconoció que se trata de episodios transmitidos por distintas fuentes y no necesariamente sustentados por declaraciones personales del propio líder revolucionario.
“No lo sabemos con toda seguridad”, insistió Baca. “A lo mejor él lo afirmó en una parte, pero luego alguien dice que lo declaró y no es cierto. Es difícil de documentar porque ni siquiera hay una propia declaración de él”. Pese a ello, considera que existen al menos un par de hechos frecuentemente citados por investigadores y cronistas que fortalecen esta versión: el episodio relacionado con Zapata y las referencias a sus visitas a una famosa farmacia de El Paso, Texas, donde se vendían refrescos y malteadas.
Las malteadas de fresa y la farmacia de El Paso
Uno de los detalles más llamativos sobre los hábitos de Villa es la reiterada mención de su gusto por las malteadas de fresa. Roberto Baca recordó que, de acuerdo con diversas referencias históricas, el general acudía a Walgreens, en El Paso, establecimiento conocido entonces por sus fuentes de sodas frecuentadas por familias y niños.
“Aunque se dice que en Walgreens de El Paso tomaba malteadas de fresa”, comentó el historiador. “Hay una fotografía inclusive donde aparece retratado con varios soldados adentro del lugar. Me imagino que tomó algo de lo que vendían en esas fuentes de sodas”.
El propio Baca matizó que tampoco existe evidencia definitiva que permita corroborar qué consumía exactamente Villa durante esas visitas. Sin embargo, el hecho de que las referencias coincidan en ubicarlo en un establecimiento dedicado principalmente a bebidas no alcohólicas ha contribuido a fortalecer la imagen de un hombre que prefería otros hábitos a los que suele atribuir el imaginario colectivo.
La disciplina en Canutillo
Rosy Lazos, guía turística certificada por el gobierno federal y con dos décadas difundiendo la historia de Parral y de Villa, aseguró que la mayoría de los libros que ha consultado coinciden en describir al revolucionario como un hombre abstemio.
Yo es lo que he leído y he leído varios libros de Francisco Villa de diferentes autores, y todos coinciden en que Villa era abstemio, que él no bebíaRosy Lazos, guía turística
Entre las anécdotas que más recuerda se encuentra la relacionada con la Hacienda de Canutillo, Durango, donde Villa vivió tras la pacificación. Según estos relatos, el general prohibía el ingreso y comercialización de bebidas alcohólicas entre los trabajadores del lugar.
Lazos relató que un comerciante ingresó de manera clandestina para vender alcohol oculto en barriles. Cuando Villa descubrió la situación, ordenó vaciar el contenido frente a todos y lanzó una advertencia contundente. “Lo vuelvo a ver aquí vendiéndole alcohol a mis trabajadores y lo voy a fusilar”, recordó la guía. Según la historia transmitida a través de diversas publicaciones, el vendedor jamás regresó a Canutillo.


