Violencia y discriminación extinguen la lengua rarámuri: Sewá Morales
El rarámuri es la lengua materna de casi 91 mil personas en Chihuahua y para la lingüista Sewá Morales hoy sus hablantes se están enfrentando a situaciones complejas como el desplazamiento forzado en la zona serrana y la discriminación en las ciudades que los está obligando, sobre todo a los más jóvenes, a dejar de practicarlo. Ante ello, manifiesta que la sobrevivencia del idioma dependerá de su socialización en las escuelas y el interés de que se lleve al ámbito público.
Originaria del municipio de Guachochi, relató que gran parte de su vida transcurrió en distintas comunidades de la Sierra Tarahumara debido al trabajo de su madre, quien era maestra. “Mi mamá es maestra jubilada, entonces nos traía para arriba y para abajo. Me tocó crecer en algunas localidades, pero siempre regresando al rancho de mi papá, que está pegadito a Guachochi”, explicó.
Mi mamá es maestra jubilada, entonces nos traía para arriba y para abajo. Me tocó crecer en algunas localidades, pero siempre regresando al rancho de mi papá, que está pegadito a GuachochiSewá Morales, lingüista
Comentó que también vivió en Bocoyna, donde experimentó un cambio cultural importante al convivir con contextos más mestizos y menos cercanos a la vida rarámuri.”Hasta tercero de primaria conviví con muchos niños rarámuri. Luego nos tuvimos que ir a Bocoyna, porque cambiaron a mi mamá, en ese lugar eran personas más mestizas, más alejadas de lo rarámuri. Sí fue un cambio fuertecito para mí”, recordó.
Describió su infancia como tranquila y feliz, además de señalar que desde pequeña tuvo un fuerte acercamiento a los libros, elemento que posteriormente influiría en su formación académica y profesional.“Mi infancia estuvo tranquila y feliz. Tuve mucho acercamiento a los libros en ese tiempo”, comentó.
La lingüística, el camino que definió su vida académica
Sewa Morales explicó que inicialmente pensaba estudiar antropología social en la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México, en la ciudad de Chihuahua, pero durante el tronco común decidió cambiarse a lingüística.
“Yo originalmente iba para antropología social, pero compañeros y maestros me dijeron: cámbiate, te va a gustar más. Y me cambié a lingüística”, relató.
Indicó que comenzó a involucrarse en trabajos de traducción alrededor de 2014 y 2015, cuando aún cursaba los primeros semestres de la carrera, debido a que en aquel tiempo había pocas personas rarámuri estudiando lingüística. “Como no había muchas personas rarámuri estudiando lingüística, pues me empezaron a invitar a hacer trabajos de traducción”, dijo.
Desde entonces ha participado en traducciones de libros, materiales pedagógicos, literatura, documentos técnicos y textos jurídicos, áreas que considera particularmente complejas debido a las diferencias culturales entre ambos idiomas.
Los textos jurídicos son muy difíciles porque no hay uniformidad para palabras como derecho, abogado o arresto. La forma de impartir justicia es muy distintaSewá Morales, lingüista
También recordó haber trabajado en documentos relacionados con proyectos de gasoductos y permisos técnicos, donde la dificultad radicaba en trasladar conceptos ajenos a la cosmovisión tradicional rarámuri. “Eran nuevas formas de medir y de ver el territorio”, comentó.
El trabajo de la traducción del rarámuri al español
La lingüista explicó que su proceso de traducción consiste primero en comprender completamente el texto original antes de intentar trasladarlo al rarámuri. ”Si yo no entiendo bien el texto en español, no puedo hacer una buena traducción. Si no, solo haces una calca de palabras y la gente no lo entiende”, afirmó.
Añadió que existen expresiones, refranes y conceptos culturales imposibles de traducir literalmente entre español y rarámuri. ”Hay expresiones muy propias que simplemente no se pueden traducir tal cual porque son formas culturales distintas”, señaló.
El rarámuri es menos frecuente entre jóvenes y niños
Sobre la situación actual del idioma, advirtió que aunque el rarámuri sigue fuerte entre adultos mayores y generaciones más antiguas, cada vez es menos frecuente entre jóvenes y niños.
“El rarámuri no es una excepción. En generaciones más antiguas está fuerte, incluso personas que viven en la ciudad lo siguen hablando, pero con las infancias y juventudes pareciera que el español es lo que más se maneja”, expresó.
Indicó que esto ocurre principalmente por presión social, discriminación y necesidad de adaptarse a entornos urbanos y laborales.
No es porque ellos quieran. Hay causas atrás que obligan a hablar español, sobre todo el racismo y la discriminaciónSewá Morales sobre la razón de la falta de práctica del rarámuri en jóvenes e infancias
Añadió que las personas de entre 20 y 30 años muchas veces entienden perfectamente el idioma, pero han dejado de practicarlo cotidianamente.”Personas de mi edad ya estamos hablando más español aunque sí conocemos el rarámuri por nuestros padres”, comentó.
Consideró que uno de los espacios donde más se pierde la lengua es el sistema educativo, ya que muchas veces no se asigna a docentes hablantes de rarámuri en las comunidades indígenas.“Se pidió que los maestros que hablan rarámuri fueran enviados a comunidades rarámuri, pero pareciera que no hay cambios”, dijo.
Sostuvo que las escuelas deberían ser uno de los principales espacios para preservar y socializar el idioma. “El espacio educativo es primordial para que se siga socializando el rarámuri”, manifestó.
Asimismo, explicó que en comunidades alejadas donde todavía existe poca presencia del español, el idioma continúa fuerte, pero al momento en que las personas migran a ciudades o buscan trabajo, el español se vuelve prácticamente indispensable.
“Si quieres encontrar trabajo, tienes que hablar español. Ya es cuestión de sobrevivencia”, señaló.


